domingo, 23 de octubre de 2016

LOS ACADÉMICOS Y LAS ACADÉMICAS DISCUTEN SOBRE SEXISMO LINGÜÍSTICO

La forma de abordar la creciente tendencia política y social a diferenciar masculino y femenino y prescindir de nombres genéricos provoca un debate en la RAE



En los pasados Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro, Jorge Dueñas, el entrenador de la selección femenina española de balonmano, sorprendía al realizar sus declaraciones en televisión después de cualquier partido. A cada paso, con una voz varonil de aúpa, soltaba: “Nosotras…”. Se trataba de una situación natural, aunque lingüísticamente extraña. En los ámbitos donde existe una mayoría preponderante de mujeres, ¿conviene seguir utilizando el masculino? 

 Dentro de su contexto, Dueñas y otros muchos entrenadores, ante sus chicas, se diluyen en un pronombre femenino. Es una de las cuestiones que desde hace años preocupa de una manera creciente en la Real Academia Española (RAE), donde las tendencias sociales y políticas partidarias de eliminar lo que consideran un uso sexista del lenguaje ponen en jaque la estructura del idioma. 

 No es que quite el sueño este caso específico, si no que en aras de una corrección política o de apoyar a colectivos que dicen sentirse discriminados, se propongan usos de género diferenciados: compañeros y compañeras; candidatos y candidatas... La cuestión entre los académicos es candente: ¿deben entrar como institución en una creciente tendencia pública alimentada por movimientos políticos y sociales o deben mantenerse al margen? 

 Hace cuatro años, el lingüista y académico Ignacio Bosque publicó un informe, firmado por todos los miembros de la RAE, titulado Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer. Desde entonces, el debate no ha cesado. En la calle, en las instituciones y, dicen, en menor intensidad pero a veces con virulencia, dentro de la misma institución. Un artículo firmado por el escritor y también académico Arturo Pérez-Reverte el 2 de octubre en su sección Patente de Corso, del XL Semanal, lo ponía de manifiesto e invitaba a no permanecer pasivos ante las peticiones “de amparo ante unas normas que pueden obligar a los profesores, en clase, a utilizar el ridículo desdoblamiento de género”.

 Le respondió en una carta abierta un compañero de la institución, el filólogo Juan Gil, quien le dijo que la RAE no es “el Constitucional” y no puede dar “amparo a nadie”. “La cuestión que se debate es política, y la respuesta, si es que se le debe dar respuesta, debe ser asimismo política”, añadía.

 Frente a quienes desean llevar la discusión al campo de la esfera pública están los que se centran en un debate lingüístico. Bosque insiste: “Con el pasado informe queríamos dejar clara nuestra postura, pero sabíamos perfectamente que no se resolvería el asunto. Más cuando algunos se empeñan en llevarlo al plano político. Simplemente digo que, antes de pasar al mismo, antes de saber en qué campos o situaciones se producen discursos sexistas frente a los que todos estamos en contra, por supuesto, hay que entrar en los detalles lingüísticos”. 

 Para empezar, la estructura de las lenguas románicas. Todas utilizan el masculino plural como genérico para ambos sexos. Por motivos atávicos, patriarcales, antropológicos… Los que se quieran esgrimir, pero así es. ¿A qué precio se puede cambiar ese uso que se ha convertido desde hace siglos en natural? A un precio político, creen muchos de los que observan con preocupación que se quiera revertir de una forma impuesta y un tanto artificial. “Va a ser imposible. Si alguien intenta así forzar la lengua está abocado al fracaso”, advierte Pedro Álvarez de Miranda, miembro de la RAE, filólogo, lexicógrafo y catedrático de la Autónoma de Madrid. 

 El debate dentro de la academia se centra en responder ante ciertas iniciativas públicas –sobre todo una promovida por la Junta de Andalucía en varios ámbitos— enviando cartas de recomendación o no ante determinadas propuestas. Pero entre sus miembros existen diferentes sensibilidades, dentro del consenso que supuso el informe elaborado por Bosque. Aunque no existan discrepancias dramáticas, apuntan, sí se presentan matices. 

 Estructuras fósiles

 La filóloga Inés Fernández-Ordóñez, la más joven de los miembros de la institución, los pone de manifiesto: “Existen numerosos colectivos que consideran al masculino un modo no inclusivo. Entre ellos, algunos proponen soluciones que no coinciden con los usos clásicos del español. Por ejemplo, utilizar un término neutro como profesorado en vez de los profesores”. Y prosigue: “Es difícil. En las lenguas, una vez que una estructura se fosiliza no es fácilmente reversible. En ciertos contextos, yo no usaría la diferenciación candidatos y candidatas, pero no por eso desde la RAE debemos censurarlo”. 

 Inés Fernández-Ordóñez se muestra partidaria de abrazar y no rechazar: “Las estructuras lingüísticas son heredadas y no se pueden cambiar por decreto. A dichos colectivos se les ha hecho ver que la estructura de nuestra lengua funciona así, pero proponen cambiarla y, es más, lo practican. Deben ser respetados. La lengua supone cambio permanente y lo mismo que si antes no se podía convivir fuera del matrimonio y hoy solo el 20% de la población se casa, debemos mostrarnos abiertos”.

 ¿Tantos como para que se abandone el masculino como uso genérico? “No ha pasado y no creo que vaya a pasar”, apunta la filóloga. “Pero, lo mismo que en los últimos años, en pos del panhispanismo, desde la academia se han aceptado como válidos usos de cada país de habla hispana, debemos permanecer atentos y abiertos a todo cambio”.

BARCELONA A TRAVÉS DE TRES NOVELAS

 BARCELONA A TRAVÉS DE TRES NOVELAS


Las múltiples aventuras literarias que nos han narrado la historia real o ficticia de Barcelona han dado pie a numerosas rutas que recorren la ciudad en busca de los escenarios de sus novelas favoritas. 

Desde que se publicara en 2005, La Sombra del Viento y posteriormente la precuela El juego del Ángel y la secuela El prisionero del cielo han cautivado a un sinfín de lectores, por ello Barcelona, un personaje más en las novelas de Carlos Ruiz-Zafón, ofrece rutas para visitar los lugares mencionados en las obras. La Ciudad Condal y los personajes de El cementerio de los libros volverán a cobrar vida en la última novela de la tetralogía, El laberinto de los espíritus. 

Siguiendo los pasos de Daniel Sempere, Julian Carax o Fermín Romero de Torres, la ruta revive el ambiente oscuro y misterioso de las dos novelas, visitando lugares que aún conservan la atmósfera de la Barcelona de principios del siglo XX como la calle de Santa Ana donde estaba ubicada la librería Sempere, la Plaza Real, la Plaza Sant Felip, el Arco del Teatro donde imaginar el Cementerio de los Libros Olvidados o Els Quatre Gats. 

Como otro personaje más se muestra la Ciudad Condal en la primera novela de Ildefonso Falcones, La Catedral del Mar. La ruta de la obra de Falcones nos permite revivir la historia de Santa María del Mar, uno de los monumentos emblemáticos de Barcelona. 

Descubriremos los escenarios que Arnau recorre en la Barcelona del siglo XIV y que 700 años después siguen conservando la huella de los acontecimientos que se narran en la novela como la Plaza de Santa María del Mar, la Plaça Nova, la Plaza Sant Jaume o la calle Argenteria 

También puedes seguir la ruta creada por unos investigadores en Historia Medieval que han empleado el universo literario de Ildefonso Falcones para hacer un análisis riguroso y a la vez entretenido de la Baja Edad Media europea. Esta ruta, que comenzará en la fachada principal de la Catedral del Mar y visitará 12 plazas durante dos horas, cuenta con la colaboración del autor y la autorización de la editorial. 

Aún por explorar está la ruta que ofrece la segunda parte de la novela, Los herederos de la tierra, por las calles del Raval siguiendo los pasos de Hugo, su protagonista.


LAS OTRAS MALALA

Cuatro adolescentes luchan por los derechos de las niñas en Colombia, Nepal, India y Nicaragua



A los 17 años, la nepalí Sabina Shresta ha conseguido evitar el matrimonio de por lo menos seis niñas con hombres mayores en su país. Brisa Isela Bucardo, de 16 años, es consejera comunitaria en Nicaragua y tiene un programa de radio, Zona 90, en el que habla sobre derechos de las mujeres, violencia doméstica y salud sexual. Shatabdi tiene 15 años y colabora con la policía de Nueva Delhi (India) en un programa de seguridad urbana. Ha logrado reducir casi en un 90% los casos de acoso que ocurrían en su comunidad. Yadis Xiomara, colombiana de 15 años, preside la Plataforma Juvenil de su municipio, donde aboga por el derecho a la educación de las niñas. Siguiendo el ejemplo de la pakistaní Malala Yousafzai, quien ganó en 2014 el Premio Nobel de la Paz, esas cuatro jóvenes, que trabajan con la ONG Plan International y que están en Madrid para promover el Día Internacional de la Niña (11 de octubre), luchan para romper los estereotipos de género y empoderar a las mujeres. 

“Ser niña es ser invisible”, afirma Brisa. En la zona indígena donde vive, le han enseñado que su papel es hacer los quehaceres del hogar, servir al hombre y ser una buena madre de familia. Las niñas de entre cinco y 14 años dedican más tiempo que los niños de su misma edad a tareas del hogar y a ir a buscar agua y leña, un total de 160 millones de horas más, según un informe de Unicef. Pero Brisa sabe que puede hacer más que eso. “Quiero ser periodista. Así podré llevar a otras mujeres mensajes sobre qué hacer en una situación de violencia, por ejemplo”, cuenta con determinación en los ojos, muy negros, y en la voz. 

En el caso de Yadis, quien vive en una comunidad rural, en la montaña, a 553 kilómetros de Bogotá, el principal problema es la dificultad que tienen para llegar a las aulas: los colegios están lejos de las poblaciones y, debido al conflicto de décadas entre el Gobierno colombiano y las FARC, hay minas en el camino. A lo largo de los años, algunos menores han muerto debido a las explosiones. “La educación es precaria, por eso carecemos de espacios de participación que incluyan a las niñas”, cuenta la joven. 

 Para mitigar la situación, Yadis montó un grupo en su escuela para dar charlas sobre los derechos de las mujeres. Ella habla, entre otras cosas, sobre la prevención de embarazos en la adolescencia y de enfermedades sexuales e incentiva a otras jóvenes a que tengan un “proyecto de vida”. El sueño de esta quinceañera es estudiar Derecho Político para convertirse en ministra de Educación en Colombia. “El desarrollo de un país depende de la educación, y las niñas somos una pieza clave en ese proceso”, afirma Yadis.




Sabina también lucha para que las cosas cambien en Nepal, que está entre los 10 países con mayores tasas de matrimonio infantil, según Unicef. Un estudio de 2013 realizado por la organización Plan Asia y el Centro Internacional para la Investigación sobre la Mujer indica que el 41% de las mujeres nepalesas entre los 20 y 24 años contrajeron matrimonio antes de la edad legal de 18 años. “Ser niña en Nepal es como llevar una cruz. Nos perciben simplemente como empleadas domésticas”, explica. 

Para poner fin a esa via crucis, Sabina participa en talleres de promoción de los derechos infantiles, a través de los cuales ha podido frenar matrimonios forzados, ofreciendo protección a las víctimas de esa práctica. Su pasión es el trabajo social y por eso quiere ser consejera del Gobierno en políticas sociales. 

El matrimonio infantil también es un problema en India. En la comunidad de Shatabdi, una colonia de reasentamientos, la mayoría de las chicas abandona la escuela después de ser obligadas a casarse cuando son adolescentes. Allí lo que se espera de una niña es que se eduque y se embellezca para llegar a ser una buena esposa, siguiendo unos cánones muy estrictos, como no exponerse al sol para tener la piel clara, no levantar nunca la voz ni reírse muy fuerte y hablar siempre de forma suave. 

 “Yo siempre quería jugar en la calle, pero me lo prohibían. Nunca he entendido porque una niña tiene que estar siempre en casa, renunciar a ir a la universidad y casarse tan pronto”, cuenta la joven, con una seguridad inesperada para su edad. Para hacer su comunidad más abierta y más segura, ella colabora con un programa de seguridad urbana y clases de defensa personal para mujeres. Su grupo organizó reuniones para que hubiera mayor presencia policial en las calles y así reducir los casos de acoso sexual. 

 “Pedí a las autoridades que nos ayuden a cumplir nuestros derechos”, dice Shatabdi. Ella nació el 1º de enero de 2001, el primer día del siglo XXI. Su nombre significa “secular”. Remite al principio de un cambio hacia una sociedad más igualitaria.

LA CARTA DE UN PROFESOR URUGUAYO QUE CONMUEVE AL MUNDO

Se trata del periodista y académico Leonardo Haberkorn, quien renunció a seguir dando clases en la universidad ORT de Montevideo. “Me cansé de pelearle a los celulares, el Whatsapp y el Facebook”. Fragmentos del texto publicado en su blog, El Informante


Con mi música y la Falacci a otra parte

 Después de muchos, muchos años, hoy di clase en la universidad por última vez. 

 No dictaré clases allí el semestre que viene y no sé si volveré algún día a dictar clases en una licenciatura en periodismo. Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook. Me ganaron. Me rindo. Tiro la toalla. 

 Me cansé de estar hablando de asuntos que a mí me apasionan ante muchachos que no pueden despegar la vista de un teléfono que no cesa de recibir selfies. 

 Claro, es cierto, no todos son así. Pero cada vez son más. 

 Hasta hace tres o cuatro años la exhortación a dejar el teléfono de lado durante 90 minutos –aunque más no fuera para no ser maleducados– todavía tenía algún efecto. Ya no. Puede ser que sea yo, que me haya desgastado demasiado en el combate. O que esté haciendo algo mal. Pero hay algo cierto: muchos de estos chicos no tienen conciencia de lo ofensivo e hiriente que es lo que hacen. 

 Además, cada vez es más difícil explicar cómo funciona el periodismo ante gente que no lo consume ni le ve sentido a estar informado. 

 Esta semana en clase salió el tema Venezuela. Solo una estudiante en 20 pudo decir lo básico del conflicto. Lo muy básico. El resto no tenía ni la más mínima idea. Les pregunté si sabían qué uruguayo estaba en medio de esa tormenta. Obviamente, ninguno sabía. Les pregunté si conocían quién es Almagro. Silencio. A las cansadas, desde el fondo del salón, una única chica balbuceó: ¿no era el canciller?

 ¿Saben quién es Vargas Llosa? ¡Sí! ¿Alguno leyó alguno de sus libros? No, ninguno. 

Conectar a gente tan desinformada con el periodismo es complicado. Es como enseñar botánica a alguien que viene de un planeta donde no existen los vegetales. 

 Que la incultura, el desinterés y la ajenidad no les nacieron solos. Que les fueron matando la curiosidad y que, con cada maestra que dejó de corregirles las faltas de ortografía, les enseñaron que todo da más o menos lo mismo. 

 No quiero ser parte de ese círculo perverso. Nunca fui así y no lo seré.

 Lo que hago, siempre me gustó hacerlo bien. Lo mejor posible. Justamente, porque creo en la excelencia, todos los años llevo a clase grandes ejemplos del periodismo, esos que le encienden el alma incluso a un témpano. 

 Este año, proyectando la película 'El Informante', sobre dos héroes del periodismo y de la vida, vi a gente dormirse en el salón y a otros chateando en WhatsApp o Facebook. 

 ¡Yo la vi más de 200 veces y todavía hay escenas donde tengo que aguantarme las lágrimas! 

También les llevé la entrevista de Oriana Fallaci a Galtieri. Toda la vida resultó. Ahora se te va una clase entera en preparar el ambiente: primero tenés que contarles quién era Galtieri, qué fue la guerra de las Malvinas, en qué momento histórico la corajuda periodista italiana se sentó frente al dictador. 

Les expliqué todo. Les pasé el video de la Plaza de Mayo repleta de una multitud enloquecida vivando a Galtieri, cuando dijo: "¡Si quieren venir, que vengan! ¡Les presentaremos batalla!". 

Normalmente, a esta altura, todos los años ya había conseguido que la mayor parte de la clase siguiera el asunto con fascinación. Este año no. Caras absortas. Desinterés. Un pibe despatarrado mirando su Facebook. Todo el año estuvo igual. 

 Llegamos a la entrevista. Leímos los fragmentos más duros e inolvidables. Silencio. Silencio. Silencio. Ellos querían que terminara la clase. Yo también.

jueves, 20 de octubre de 2016

EL MAYOR LUJO ES VIVIR CENTRADO EN LA LITERATURA

David Leo, ganador de Pasapalabra: “El mayor lujo es poder vivir centrado en la literatura” 

El poeta malagueño gana el mayor bote de la historia de Telecinco


“Ranzón” es el dinero que se entrega como rescate para redimir a un cautivo y, para David Leo García, malagueño de 28 años, la palabra que le ha servido para embolsarse el mayor premio de la historia de un concurso de Telecinco: un total de 1.866.000 euros. Anoche respondió correctamente a las 25 definiciones del Rosco, la prueba final de Pasapalabra. 

 Surge ahora la pregunta obvia: ¿qué hará con tanto dinero? Leo, quien con 17 años ganó (ex aequo con Ben Clark) el premio Hiperión de poesía y que sigue siendo el poeta más joven en lograrlo, responde : “El mayor lujo es poder vivir sin angustias, centrado en la literatura”. 

 Afincado desde hace cuatro años en Barcelona con su novia, contó con la ayuda de la presentadora Paz Padilla y de Sete Benavides, diploma olímpico en piragüismo en Londres 2012 y Río 2016, en la jornada en que, tras 109 programas —en 13 de ellos se quedó a las puertas del gran premio—, por fin superó una prueba que, según confiesa, es el gran reto de los concursos televisivos, su Tourmalet. Los deportes, precisamente, le tumbaron cuando en marzo de 2007, con 18, debutó ante las cámaras en Gran Slam (en Cuatro). “Recuerdo la imagen, mi cara era la de alguien a quien le acabaran de dar una patada”, dice en conversación telefónica. Quien le batió entonces, Sebastián Cárdenas, tiene también en su currículo el título de campeón de Pasapalabra, igual que Alberto Izquierdo, con quien igualmente coincidiera en ese plató. Ahora, los tres ruedan juntos en Madrid un programa que tendrá un Rosco especial en el que a Leo le haría ilusión, tanta como congoja, volver a verse las caras con ellos en un cruce. 

Visto su punto débil, decidió ponerle remedio y, aunque no ha logrado convertirse en fanático de ninguno, ha visto competiciones de todo tipo en los últimos Juegos Olímpicos. Aduce, sin embargo, que nunca ha conseguido "tragarse" un partido entero de fútbol, "ni siquiera la final del mundial de Sudáfrica que ganó España”. Prefiere emplear esa hora y media en ver una película. El cine, tras la poesía, los viajes, ¿el trivial —ha llegado a jugar en bares a cambio de copas de whisky— y los concursos?, es su otra gran pasión. 

 Después de su primera experiencia vinieron Cifras y letras, en Canal Sur (2010), donde para apaciguar los nervios se atiborró de valerianas y fue incapaz de pensar con fluidez, y Gafapastas (2011, en La 2), donde una sola pregunta le impidió derribar al campeón reinante. Los 54.000 euros de Avanti le dieron la llave a la emancipación (ya había pasado un año en la Fundación Antonio Gala, el convento rehabilitado en el centro de Córdoba donde el autor de La pasión turca o Más allá del jardín beca cada año a artistas de varias disciplinas para que trabajen juntos, y donde coincidió con una generación brillante, con nombres como el también poeta y dramaturgo Javier Vicedo, el novelista Juan Gómez Bárcena o el compositor José Pablo Polo; y otro de Séneca en Madrid). Y, de allí, pasó a Saber y ganar, entrenamiento para este momento.

 Leo cree que lo que él hace, responder preguntas, no demuestra saber, una Cultura con mayúscula, sino más bien el esqueleto de la misma. Es un deporte mental, como el ajedrez, disciplina que le ha ayudado a concentrarse en las mañanas en las que desde el desayuno al almuerzo se aprendía el Diccionario de la RAE y en las tardes, enseñando español a extranjeros, diseñaba roscos y usaba a los alumnos griegos para repasar etimología. 

 Antes de plantearse el siguiente paso, planea una estadía en Japón, de cuya sociedad admira ese puntito de locura que desprende, o en Argentina. Seguiría concursando para seguir sintiendo cómo él, que se considera introvertido, se crece ante la cámara, pero ¿dónde ir tras este éxito? Descarta embrollar intereses y presentarse al casting de, por ejemplo, Pekin exprés. Sí tiene clara una cosa: dejará de preocuparse por cómo pagar el alquiler o de qué vivirá, y se sentará a escribir. Dime qué (DVD ediciones), su último poemario, se publicó hace ya un lustro. Seguro que, como a sus titubeos con los deportes, también quiere ponerle remedio a eso.

 LOS MAYORES PREMIOS EN ESPAÑA
 El mayor premio dado por un concurso televisivo en España se otorgó en el programa Boom de Antena 3 el pasado 8 de junio. El obtenido por David Leo se sitúa en tercer lugar.
 ‘Boom’, en Antena 3. 2.300.000 de euros.8 de junio de 2016. 
 ‘Pasapalabra’, en Antena 3. 2.190.000. 8 de mayo de 2006 
 ‘Pasapalabra’, en Telecinco. 1.866.000. 10 de octubre de 2016 
 ‘¿Quiere ser millonario?’, en Telecinco. 300.000 euros. 13 de septiembre de 2000. 
 ‘El precio justo’, en TVE. 240.000 euros. 1991

ASÍ DEFENDIERON UNOS ALUMNOS A SU PROFESOR

Así defendieron unos alumnos a su profesor tras la agresión de un compañero 

El docente arrancó al estudiante sus auriculares tras pedirle que se los quitara, en un colegio ruso

Un alumno de una escuela de la cuidad de Neryungri, en el noreste de Rusia, no se tomó nada bien la orden que le dio su profesor. El docente ordenó al estudiante que se quitara los auriculares en clase, pero el joven no obedeció y el profesor se los arrancó de los oídos, según informa The Sun. El alumno respondió golpeando al profesor, pero sus compañeros salieron en defensa del maestro y consiguieron apartar al chico.

PREMIO NOBEL DE ECONOMÍA

Oliver Hart y Bengt Holmström, Premio Nobel de Economía 2016 

El Banco de Suecia les concede el galardón más prestigioso de las ciencias económicas por sus aportaciones a la 'Teoría de los Contratos'



El Banco de Suecia ha concedido el premio Nobel de Economía 2016 a Oliver Hart y Bengt Holmström, por sus aportaciones a la Teoría de los Contratos, que analiza cómo se elabora la contratación y sus diversos efectos, sobre todo en el mundo de la empresa. Por ejemplo, estudia si los profesores o funcionarios de prisiones deben tener retribuciones fijas o variables. O si un hospital debería mantener una gestión pública o privada. También desarrolla hipótesis sobre cómo fijar la retribución de los directivos de una empresa para beneficiar a los accionistas y que se consiga un mayor valor a largo plazo. 

Holmström, de 67 años, nació en Helsinki (Finlandia) y es profesor del Massachusetts Institute of Technology. Hart, de 68 años, es originario de Londres (Reino Unido) y trabaja como profesor de la Universidad de Harvard. Los dos economistas han desarrollado su carrera académica en Estados Unidos. Durante la presentación de los premios, ambos han contestado por teléfono algunas preguntas de la sala. Bengt Holmström ha agradecido el galardón y ha afirmado estar "sorprendido y muy feliz". Por su parte, Hart ha comentado que lo primero que ha hecho al enterarse es abrazar a su mujer. "Me desperté a eso de las 4:40 y me preguntaba si se estaba haciendo demasiado tarde para que éste fuera el año... Pero luego, afortunadamente, sonó el teléfono", ha relatado.

 Los estudios de los dos académicos examinan qué se puede hacer para mejorar la eficiencia de los contratos. “Se trata de pensar en todas las partes involucradas para que un contrato sea una situación en la que ganan todos”, ha señalado Holström en el transcurso de la teleconferencia. 

 En el día a día, la economía funciona gracias a los contratos, como los que se firman para un seguro, un préstamo, o un empleo. Incluso muchas instituciones están basadas en contratos, como los derechos de propiedad, el matrimonio o la constitución de un país. Un contrato establece los riesgos y los incentivos que asumen los firmantes. Los estudios de Holstrom y Hart versan sobre cómo se deben fijar estos equilibrios: “Esta teoría explica por qué las compañías de seguros nunca reintegran todo el valor de la casa quemada o el coche robado, pues en ese caso nunca nos importaría si se quema la casa o nos roban el coche. Hay que tener los incentivos adecuados para fomentar que las partes sean cuidadosas”, ha indicado Per Stromberg, presidente del Comité del Premio Nobel de Economía. En estos conceptos se basan, por ejemplo, las exigencias de copagos. 

 Otro ejemplo mencionado por la Academia es cómo se retribuye a los gestores de grandes empresas para que velen por los intereses de los accionistas y no por maximizar sus beneficios personales. Gracias a sus investigaciones, se entiende que un emprendedor debe decidir sobre la empresa cuando las cosas marchan bien, pero que esos derechos deben ir perdiéndose respecto a los inversores cuando el rendimiento de la compañía se deteriore. Sus teorías también han tenido un gran impacto a la hora de decidir y diseñar qué áreas de una empresa pueden deslocalizarse a otras. O que políticas públicas pueden privatizarse y cómo. El modelo de Hart no especifica si es mejor que el servicio sea prestado por un agente público o privado, sino bajo qué condiciones una actividad debería desarrollarla una entidad privada o una pública. "No es lo mismo un servicio de basuras que una prisión. Y estos trabajos ayudan a distinguir cómo elaborar estos contratos asegurando un equilibrio entre la máxima calidad y la eficiencia de costes", ha declarado el presidente del comité, Per Stromberg. La Administración estadounidense dejó de privatizar las prisiones basándose en los estudios de Hart. 

Entre las contribuciones de Hart se encuentra, además, la imposibilidad de especificar en un contrato todo lo que podría ocurrir, de ahí que sea necesario tener unas reglas generales de bancarrota que dejen claro los derechos de todas las partes. Cuanto más derechos se tengan sobre el contrato, más incentivos habrá para invertir en la relación contractual. Cuando se trata del campo de la innovación y el desarrollo, esgrime que lo ideal sería que los científicos o emprendedores participen de la propiedad porque se logran mejores resultados. El trabajo de Holmström ha permitido mejorar cómo se determinan las retribuciones y las oportunidades de promoción en los contratos. Estos estudios concluyen, verbigracia, que no se puede vincular la remuneración exclusivamente al comportamiento de los títulos de la compañía, porque eso sería como pagarle en función de su suerte. En industrias con alto riesgo, incluso recomienda tender hacia una estructura de sueldos fijos. En cambio, un operario cuyo trabajo pueda medirse debería ser pagado en proporción directa a su rendimiento. 

 El economista de origen finlandés también desgrana cómo los jóvenes trabajan más duro por sus expectativas de carrera. O cómo recompensar el trabajo en grupos, evitando que haya un polizonte aprovechándose del esfuerzo del resto. En este sentido, su hallazgo consiste en que un poco de burocracia y reglas combinadas con pequeños incentivos económicos suele funcionar bien. Los incentivos pequeños animan el trabajo en equipo, sostiene la investigación de Holmström, quien trabajó como consejero de Nokia.

 Respecto a los profesores, considera que el salario debe ser fijo para no menoscabar la enseñanza de habilidades que no se pueden medir. En el fondo, los laureados de este año suponen un reconocimiento de los estudios que ligan el rendimiento de la economía a la existencia de buenos marcos institucionales. "Los contratos nos ayudan a ser cooperativos y tener confianza", ha destacado la Academia. 

 Holmström ha teorizado, incluso, sobre la última gran crisis: los mercados de capitales no funcionan gracias a la información. En su opinión, operan sobre el principio de la confianza. Y ésta no se consigue con más transparencia, sino respaldando las deudas con las suficientes garantías que luego los acreedores puedan reclamar. El catedrático del MIT ha defendido que los contribuyentes rescaten entidades financieras para evitar el colapso de la liquidez. 

 El Nobel de Economía es un galardón instituido en 1968 por el banco central sueco y dotado con 8 millones de coronas suecas, aproximadamente unos 830.000 euros que los dos agraciados tendrán que compartir. El año pasado se concedió a Angus Deaton, catedrático de microeconomía de la Universidad de Princeton, por su análisis de los patrones del consumo, la pobreza y el bienestar.