miércoles, 27 de abril de 2016

EN UN LUGAR DE LA HISTORIA

Miguel de Cervantes fue un superviviente nato, pero su biógrafo Jordi Gracia rechaza la leyenda de que tuviera que acostarse con un mandatario turco para salvar la vida durante su cautiverio en Argel

 El autor de ‘El Quijote’ tuvo una vida accidentada como soldado y hombre de letras, aunque no se convirtió en un amargado



Miguel de Cervantes tuvo una vida azarosa. Hombre de armas y letras, era un superviviente nato. Salió airoso de un secuestro, conoció lo que era la vida en presidio y, como Alonso Quijano, su hidalguía se traducía en una parca hacienda. Pero estas penalidades no le convirtieron en un renegado. Jordi Gracia, profesor de la Universidad de Barcelona y ensayista, cree que el mérito del autor de ‘El Quijote’ es combinar la ironía y la desacralización de las certezas dogmáticas. “Las verdades limpias, puras e impolutas desaparecen del horizonte de un señor de sesenta años que sabe perfectamente que casi todo tiene dos caras, lo cual no quiere decir que se convierta en un cínico ni en un relativista radical. Cervantes reeduca sus convicciones y las hace racionales”, dice Gracia, que acaba de publicar ‘Miguel de Cervantes. La conquista de la ironía’ (Taurus). 

 Nacido en Alcalá de Henares en 1547, Cervantes fue soldado por “vocación y convicción” en Lepanto, intentó escapar cinco veces de Argel después de ser capturado por piratas berberiscos, ejerció de comisario de abastos para requisar el trigo y el aceite que necesitaba la Armada y fue recaudador de impuestos para la Hacienda pública durante diez interminables años.

 Son sólo algunos de los hitos que jalonan la vida de un Cervantes que buscó a toda costa la seguridad económica que le reportaría un empleo en las Indias. El sol en Andalucía era cruel. Y su trabajo como comisario de abastos le llevaba a frecuentes y agotadoras peleas con los concejos municipales. Pero ese errar por tierras andaluzas fue providencial, pues allí conoció a gentes de toda laya que luego saldrían magistralmente retratadas en sus libros.


“Se interesa por ámbitos sociales que no pertenecen a la literatura: gentes del hampa, ladronzuelos, golfos, putas, presidiarios y gamberros, que son los que dan esa alegría a la literatura de Cervantes en ‘El Quijote’ y también, por supuesto, en las ‘Novelas ejemplares’. Recrea a esos personajes con simpatía, sin voluntad de sermonear”. 

 Tentativas de fuga 

 Como cautivo en Argel, Cervantes llevó a cabo cinco tentativas de fuga. ¿Cómo es que no recibió entonces ningún castigo severo ni fue asesinado? Algunos invocan la hipótesis de que el escritor yació con algún mandatario turco para sobrevivir. Tal conjetura es descabellada para el experto. “¿Quién iba a acostarse con un señor de treinta tantos años con la mano averiada y fea, cuando lo podía hacer con niños y chavales, que para eso eran secuestrados?”. 

Según el cervantista, había razones más plausibles para entender por qué Cervantes no fue empalado como muchos otros. Gracia arguye que Cervantes valía más vivo que muerto, pues por su rescate podían sacarse 500 ducados. “Matarle hubiera sido un negocio ruinoso”, arguye el profesor. Aunque Cervantes no era hombre de posibles, los piratas sí le tenían por caballero. Cuando fue capturado llevaba sendas cartas de recomendación de dos ilustres nobles: don Juan de Austria y el duque de Sesa y Terranova, virrey de Sicilia. Una circunstancia que hizo pensar a los berberiscos que habían atrapado a un hombre de familia adinerada. Pero además hay que tener en cuenta el predicamento del autor de ‘El Quijote’ entre los otros rehenes. “Cervantes se había ganado el respeto de los caballeros de verdad. Asesinarle hubiera podido causar una sublevación entre los otros cautivos, que entenderían el crimen como una monumental injusticia”. 

 Para Gracia, Cervantes merece recordarse no sólo por ‘El Quijote’. No en balde es el creador de novelas extravagantes, carentes de argumento, como ‘Rinconete y Cortadillo’; de ‘Viaje del Parnaso’, un guiñolesco retrato de la sociedad literaria de su tiempo, y de ‘Los trabajos de ‘Persiles y Segismunda’, terminada a las puertas de la muerte en 1616 y que el autor consideraba su obra cumbre. 

 ‘Best seller’ 

 Con tales escritos, el inventor de la novela moderna quiso tomarse el desquite y enmendar la plana al mundo de la academia y la nobleza, que recibieron con notorio desdén las andanzas de su ingenioso hidalgo. “‘El Persiles’ se ajusta a la jerarquía más alta de la literatura de su tiempo: la novela de aventuras griega, bizantina, la novela redimida por la fe, la novela que acaba en Roma, con una visita al Santo Padre”. 

Pese a la frialdad de las gentes de postín, ‘El Quijote’ fue un ‘best seller’ en su época. En solo un año se hicieron tres ediciones, y dos clandestinas. “Escribe un libro que puede leer cualquiera. Estoy seguro de que Cervantes, mientras acababa, ‘El Quijote’, leía en voz alta a su hija, a sus hermanas, a su mujer, en su casa, en Valladolid. Lee trozos y la gente se troncha de risa”. La biografía pretende reconstruir el proceso mental que llevó a Cervantes a escribir un artefacto literario que era revolucionario. Porque el autor de las ‘Novelas ejemplares’ debe su grandeza a un invento prodigioso. Con ‘El Quijote’, en plena madurez, “encontró en la novela el taller de la ironía y la libertad para contar la realidad”.


¿Fue Cervantes un hombre bronco? A juicio de Gracia era “pugnaz y peleón”. A los 20 años, en 1569, el escritor hirió con la espada a un maestro de obras y las autoridades emitieron una orden para prenderle. No se sabe con certeza qué ocurrió, pero probablemente huyera a Italia para enrolarse en los Tercios. Formaba parte de lo habitual que las familias con pocos recursos entregaran a sus hijos a la soldadesca.

 "Ideales redentores"

 Como hombre de su tiempo y servidor de Felipe II, el de Alcalá de Henares estaba convencido de las vilezas del “turco infiel” y “el perro moro”. Esos ímpetus se atemperaron con la madurez y la vejez. “Ve que la realidad no tiene nada que ver con los ideales redentores, ni con el Imperio con mayúsculas”.

 Con 37 años se casó con Catalina de Salazar, a quien casi doblaba la edad. Con 19 años, Catalina era una muchacha que había quedado huérfana de padre y que tenía algunas propiedades en Esquivias, un pequeño pueblo de Toledo. Es indudable que Cervantes contrajo matrimonio para mejorar su posición social. Meses antes había tenido una hija, Isabel, fruto probablemente de un encuentro sexual con una tabernera. “Apenas unos meses después de nacer la niña él se casa con Catalina, a la que acaba de conocer. Y seguramente la conoce a través de la viuda de un amigo suyo, Pedro Laínez. Tampoco es tan raro. Lo normal era que los señores, cuando alcanzaban la madurez y llegaban a la cuarentena se casaran con chicas de 15, 16 o 17 años. Cervantes es uno más”. 

 Muy traumático fue su paso por la cárcel en dos ocasiones. La primera, en Castro del Río (Córdoba), por vender trigo sin autorización y la segunda, en Sevilla, por irregularidades en las cuentas. Acusado de apropiarse de dinero público, el escritor no se cansó de reivindicar su inocencia y considerar injusta la pena. Para Gracia, el poeta y prosista tenía razón. “Podían buscarles las cosquillas por una cantidad muy pequeña, pero no por los dos millones de maravedíes de que habla el juez de Sevilla. A nadie se metía en la cárcel por la cantidad que adeudaba Cervantes”. 

 El biógrafo está persuadido de que Cervantes no alcanza a concebir la magnitud del libro que está escribiendo. Es más, al principio piensa en hacer un texto breve, como una ‘Novela ejemplar’. Conforme se va desplegando la escritura, el escritor toma conciencia de que tiene entre manos algo más grande. 

 El creador de Sancho Panza acabó sus días “justito de dinero”. Entonces la literatura no hacía millonario a nadie, tampoco a Lope de Vega ni de broma. Se peleó con su hija Isabel porque no le gustaron las trampas y engaños que ella había puesto en marcha. “Es muy probable, casi seguro, que llegara a morir en una casa casi de prestado, alquilada por uno de los cargos importantes de la Orden Tercera de los Franciscanos, que le protegió y le cedió, quizá, un espacio en el centro de Madrid”.

NACE EL PRIMER VIDEOJUEGO PARA JÓVENES CON PARÁLISIS CEREBRAL

PlayStation versiona seis juegos de arcade para adaptarlos a personas con problemas de movilidad


"El periodo más difícil para nosotros es la transición de la niñez a la adolescencia", cuenta Álvaro Galán. Este joven, afectado por parálisis cerebral, cree que un simple videojuego puede ayudar a personas como él a sentirse "incluidos". Y eso es lo que intenta Arcade Land, el primer videojuego comercial adaptado para jóvenes con parálisis cerebral, que se ha presentado este viernes por la mañana en CaixaForum Madrid. 

 Se trata de una versión mejorada, con gráficos en 3D, de los clásicos juegos de arcade, como la serpiente, Pac-Man o Space Invaders, adaptados para que personas con dificultades motoras puedan divertirse con la videoconsola. "Es un videojuego inclusivo, no está diseñado exclusivamente para personas con parálisis cerebral, sino que se adapta a ellos", sostiene Liliana Laporte, directora general de Sony en España y Portugal.




"El periodo más difícil para nosotros es la transición de la niñez a la adolescencia", cuenta Álvaro Galán. Este joven, afectado por parálisis cerebral, cree que un simple videojuego puede ayudar a personas como él a sentirse "incluidos". Y eso es lo que intenta Arcade Land, el primer videojuego comercial adaptado para jóvenes con parálisis cerebral, que se ha presentado este viernes por la mañana en CaixaForum Madrid. Se trata de una versión mejorada, con gráficos en 3D, de los clásicos juegos de arcade, como la serpiente, Pac-Man o Space Invaders, adaptados para que personas con dificultades motoras puedan divertirse con la videoconsola. "Es un videojuego inclusivo, no está diseñado exclusivamente para personas con parálisis cerebral, sino que se adapta a ellos", sostiene Liliana Laporte, directora general de Sony en España y Portugal. 

El proyecto, ideado por la compañía de obra social Helping Marketing Social, ha sido desarrollado durante el último año por la empresa de videojuegos Koth Studio y coproducido por Sony dentro de su programa PlayStation Talents, que pretende fomentar el talento y los contenidos locales para dale una salida internacional. La financiación de los primeros gastos corre a cargo de la Obra Social La Caixa, que incluye esta iniciativa en su Programa de Emprendimiento Social. Arcade Land estará disponible en la tienda online de PlayStation a finales de abril o principios de mayo, con un precio de 9,99 euros. Su primer lanzamiento se realizará en España, se extenderá hacia Europa y finalmente llegará a Estados Unidos, aunque la compañía aún no ha concretado fechas. También quiere llegar hasta Asia para ofrecerlo a nivel mundial.

NUESTRA FALTA DE LITERATURA DE VIAJES ES UN DÉFICIT INTELECTUAL

El autor mexicano repasa en un libro su trayecto sentimental por Yucatán
“En nuestra tradición literaria tenemos una dificultad con el yo”, asegura


Juan Villoro (Ciudad de México, 1956) se está tomando una cerveza y unas chips con guacamole. Detrás tiene la India y China y enfrente altísimas montañas. Él mismo se encuentra en regiones yucatecas. No es que el mundo se haya hecho raro, es que la cita con el escritor es en la cafetería de la librería de viajes Altaïr, en Barcelona, y Villoro está enmarcado por las secciones de Oriente y Alpinismo mientras ojea su propio libro, Palmeras de la brisa rápida, un viaje a Yucatán. Recibe con gran cordialidad aunque, dado que ha pasado largamente la hora del almuerzo y aún no ha comido, marca con la mirada el territorio del aperitivo y parece capaz de transmutarse en El Santo, el Enmascarado de Plata —cuyo hijo, por cierto, aparece en el libro—, para defenderlo. 

 Su libro, el primero y el único que tiene plenamente adscrito al género de la literatura de viajes, es una delicia: un relato divertido, culto y entrañable —que hace pensar en un Bill Bryson hispanoamericano— de un itinerario sentimental y asombrado por ese Estado mexicano en la punta de la península del mismo nombre y que fue una de las zonas mayores de la civilización maya, amén de la tierra de la abuela de Villoro y el lugar en que nació su madre. El libro lo publicó en 1989 Alianza Editorial Mexicana y ahora lo recupera en una iniciativa que solo cabe aplaudir la propia Altaïr en su sello Heterodoxos.

 “Me ofrecieron escribir un libro de viajes sobre Acapulco pero yo no quería hacer una obra de encargo y respondiendo a un impulso súbito me decidí a ir a Yucatán”, explica Villoro. “Es un Estado muy distinto del resto, 'la hermana república de Yucatán', le llamamos, un país dentro del país; la gente es separatista y reconoce la influencia de España, a diferencia del resto de México. Es una zona relacionada con el Caribe y el Golfo de México que tiene más que ver con Nueva Orleans y La Habana que con otras partes del país. Yo oía a mi abuela hablar de Yucatán, y desde niño me hice una idea con lo que ella explicaba. Quise saber cómo era el mundo real, el Yucatán verdadero y el libro tiene su origen en esa búsqueda y en el contraste entre las ilusiones y la realidad”. 

 En la más pura tradición de lo mejor del género, y a la vez jugando con ella, Villoro marca el itinerario por ese Yucatán de antes de que se inventara el sello turístico de la Riviera Maya con descripciones de lugares y personajes pintorescos, encuentros inesperados, retazos de historia (el esclavismo, la aristocracia del henequén, la guerra de castas), jugosas anécdotas, pequeñas aventuras y desdichas, grandes dosis de humor, porciones de melancolía y mucha literatura. 

 El autor, que viaja tras los pasos de ilustres predecesores como los exploradores y mayistas avant la lettre John Lloyd Stephens y Frederick Catherwood, se transmuta con autoironía en un viajero patoso, inevitablemente simpático, sorprendido por el calor y confundido por el choque entre sus expectativas y lo que encuentra. Por ejemplo, los trovadictos o la huella de los antiguos mayas en sus ruinas sobrevoladas por los zopilotes. “Resulta que todo lo de ellos lo damos por sabido, cuando encontré que incluso en el lugar más excavado, Chichén Itza, el llamado 'pozo de los brujos', hay mucho aún que investigar y averiguar. El pasado maya”, afirma en una afortunada frase tomando otra patata, “tiene mucho futuro”. 

 En su trayecto, el viajero Villoro mezcla figuras legendarias, como los conquistadores (ese capitán Valdivia al que se lo comió, sazonado, un cacique yucateco, o el desmembrado chamán Jacinto Canek), con personajes cotidianos. “Yo no quería entrevistar a gente famosa sino a habitantes del lugar, como ese batería de rock, que difícilmente asociarías en primera instancia con Yucatán”. Deja frases hermosas (“¿Quién piensa en civilizaciones cuando tiene amigos?”) y enigmáticas (“Una calzonera para el baño de tanque”, puro español yucateco). Es un “viajero sentimental” que, al contrario que el explorador o el turista, “deja que sea la vida la que se ocupe de las sorpresas”. Y que puede anotar como botín de un paseo haber visto “un ligue y un romance fracasado, una belleza evanescente y algunas fachadas abrasadas por el sol”. 

 El libro conduce hacia un final a la vez cómico y lírico, con el autor confundido con su tío Poncho al localizar la antigua casa de la familia. “El libro era la búsqueda de un origen, la casa de mi madre, era un propósito lindo, y la realidad me regaló esa fantasmagoría. Me convirtió en protagonista de mi propia historia. La casa estaba a punto de ser derruida este año y argumentaron para no tirarla abajo que aparecía en un libro. Al final he preservado la realidad al querer preservar mi memoria”.

 Del género de viajes dice que siempre le ha sorprendido la larga tradición anglosajona y que en cambio en la nuestra sea tan raro. “Tenemos algún especialista como Javier Reverte, pero en general hay pocos libros. Es un déficit intelectual”. ¿Y por qué no se cultiva más? “Tenemos una dificultad con la primera persona, que es consustancial al viaje. Eso está cambiando ahora con la autoficción. Pero nos cuesta, como escribir memorias y asumir con franqueza que tienes algo relevante que contar. Somos poco dados a no tener ese pudor. Preferimos ponernos la máscara de la novela para contar una historia”.

LA FACTURACIÓN DE LIBROS EN ESPAÑA AUMENTÓ EN TORNO A UN 3% EN 2015

El crecimiento supera al del año anterior, que se había quedado en un 0,6%, según datos de los editores españoles
Las librerías sigue siendo el principal canal de venta


La facturación de los libros aumentó en torno a un 3% en 2015, según las estimaciones de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), previas al análisis definitivo que presentará a finales de este semestre.

 Según ha avanzado el director ejecutivo del FGEE, Antonio María Ávila, con motivo de la celebración el próximo sábado 23 de abril del Día del Libro, el aumento en la facturación el pasado año ha sido superior al 0,6% registrado en 2014. 

 Sin embargo, ha matizado que las pérdidas que ha ocasionado la crisis no se han recuperado: del 40% de las pérdidas del mercado, solo se ha reducido en torno al 20%. "Se ha recortado bastante, pero no hemos recuperado las cifras previas", ha dicho.

 Asimismo ha manifestado cierta "tristeza" puesto que la recuperación no ha afectado igual a todos los sectores y ha indicado que la librería, "que sigue siendo el principal y primer canal de venta, sigue pasándolo mal y sus pérdidas han sido mayores".

 En cuanto al Plan Fomento Lectura, el director ejecutivo del FGEE ha celebrado que haya tenido "buena aceptación" en los "programas de los diversos partidos políticos", que han recogido "casi todo lo relacionado con la promoción pura de la lectura y la biblioteca", pero ha lamentado que todavía no haya "efectos en los presupuestos" y considera que es necesario "ejecutarlo bien".

 En este sentido, ha señalado que "si de verdad funcionara" y se empezaran a dar "asignaciones presupuestarias" al sistema bibliotecario, se podría "superar la crisis", puesto que las bibliotecas han estado "primero reducidas y luego congeladas". Una mejora en este campo, sumado a la "reducción de los niveles de piratería", supondría una "mejora sustancial". "El 80% de las personas que acuden a las bibliotecas quieren ver las novedades, que es justo lo que no tienen", ha agregado. 

 Respecto a la piratería, Ávila ha hecho referencia a los datos de la Coalición de Creadores e Industrias de Contenidos, presentados el pasado 31 de marzo, que reflejan un aumento de la piratería en el mundo del libro, el sector en el que más ha aumentado en los últimos años, tal y como ha destacado. En concreto, en 2015 se contabilizaron 390 millones de accesos ilegales a libros en Internet, con un valor de mercado de 3.131 millones de euros. Más del 45% de los accesos se materializó en contenidos con menos de un año de antigüedad, tres puntos más que en 2014.

 A pesar de la entrada en vigor en enero de 2015 de la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, así como de la Ley de Enjuiciamiento Civil y del Código Penal, y de las posibles mejoras, cree que la ausencia de sanciones administrativas provoca la falta de credibilidad de esta ley y subraya que "el problema de piratería no es el dinero que se deje de perder, sino la modificación de los hábitos y la inhibición de la compra". "Sin piratería es posible que la facturación fuera el doble de lo que es en estos momentos", ha señalado. 

 Por otro lado, ha destacado que, si bien se percibe cierto aumento en la facturación del libro digital y que ha sido el sector que más ha crecido, el incremento se ha reflejado especialmente en el libro profesional, que ha aumentado como consecuencia de la mejora económica.

REFUGIOS DE LA VORÁGINE

El escritor vasco muestra su gusto por bares de taxistas, jardines escondidos o billares


1. Cafetería Hinojar. Es lo que se llama un bar de taxistas, abierto noche y día. Ahí se juntan esos conductores, policías, servicios de limpieza, gente de malvivir, chavales, señores y fauna variopinta de la noche. Son lugares castizos en toda regla, con su barra metálica, sus lomos adobados, sus tercios de cerveza y sus croquetas. Siempre barato y disponible. (Acacias, 3). 

 2. Billar Pool Sala Vip. Se entra por un portal como quien entra en un lugar prohibido. Voy a jugar al billar: el dueño fue campeón y ahora tiene este pintoresco espacio lleno de objetos extraños, como salidos de otra época, muy barroco. Pero el billar se está perdiendo en Madrid, casi no quedan sitios. (Tres Cruces, 12). 

 3. Mi futuro jardín. Vivo en una casa con patio por Embajadores. Tiene un árbol, cosa poco común, y trato de convertirlo en jardín. Es fundamental para mí: cuando en invierno no puedo salir, me vuelvo loco. Si alguien quiere visitarlo, que traiga birra. 

4. Hotel Kafka. Muchos piensan que es un hotel, pero es la escuela de escritura creativa en la que trabajo. Enseñamos a escribir, a leer y también algo de guion y música. Tenemos actividades, exposiciones y fiestas. Es un sitio abierto, puedes visitarnos, yo paso aquí media vida (Angosta de los Mancebos, 2).

 5. Jardín del Príncipe de Anglona. Se entra por una puertecita en la plaza de la Paja y se accede a un jardín romántico, con su kioskito y sus madreselvas. A veces voy a mediodía, cuando no hay gente, y parece que te distancias de los excesos de La Latina. (Príncipe de Anglona, 1). 

 6. Librería Antonio Machado. Es de las pocas librerías que frecuento, me ponen nervioso: entro en ellas como si fuera a robar. En esta trabaja mi amiga Marta, así que, como en casa. Respecto a la lectura, le doy a todo: poesía por la mañana, ensayo por la tarde y novelas por la noche, cuando ya estoy mal de la cabeza. (Fernando VII, 17). 

 7. Proyecto Gloria. Soy fanático de los muebles de segunda mano. En mi barrio hay varios lugares donde los venden extoxicómanos. Este es uno de ellos, que montó una mujer llamada Gloria que trata a esas personas como sus hijos. Me pilla de camino al supermercado, y siempre me paro. Al final, con el tiempo, aparece alguna joyita con la que evitar la abominable Ikea. (Batalla del Salado, 46).

 8. Restaurante Buen Gusto. Suelo comer menús en grasabares, pero este es uno de esos restaurantes chinos de verdad. Hasta el arroz tres delicias es de calidad. Hay una gran foto de los dueños con el rey Juan Carlos. (Santa María de la Cabeza, 60) 

 9. Museo del Ferrocarril. No soporto cuando hacen mercadillos modernos, pero es un sitio amable, donde hay trenes de todas las épocas. Además, allí rodaron parte del Doctor Zhivago de David Lean y muchas otras películas (Paseo de las Delicias, 61). 

 10. Escaleras del teatro Valle Inclán. Beber cerveza en la calle es uno de los pocos riesgos que me gusta asumir y uno de los mayores placeres en Madrid. Hay muchos lugares idóneos, pero este, en pleno Lavapiés, es uno de los mejores. Eso sí, nunca me giro a ver qué ponen en el teatro, por lo que tengo la sensación de que casi he llegado a la cultura, aunque me quedé en las escaleras de acceso. (Plaza de Lavapiés).

EL PROFESOR QUE CRUZA A NADO UN RÍO PARA DAR CLASE TODOS LOS DÍAS

Mallik es un padre de familia de más de cuarenta años de edad que vive en una población del sur de la India y que trabaja en una escuela de primaria a la cual debe llegar cruzando un río 



martes, 26 de abril de 2016

EL PRIMER VESTIDO INTELIGENTE DE ALTA COSTURA

Con esta prenda programada por sensores, Intel da un paso más en el mundo de los 'wearables' en colaboración con las diseñadoras Ezra+Tuba


La tecnología toca ya cualquier sector, no solo se reduce a informática y smartphones. En el mundo de la moda, los 'wearables' son un punto fuerte por la gran cantidad de posibilidades que ofrecen. Es el caso del Butterfly Dress, un vestido inteligente producto de la colaboración entre Intel y las diseñadoras turcas Ezra+Tuba.




Este es el primer vestido de alta costura del mundo en incorporar la tecnología de Intel, al estar controlado por un módulo de computación desarrollado por la empresa. "Es un microordenador que consigue que se pueda programar el vestido e interactuar con él", ha explicado Álvaro García, director de comunicación de Intel España, durante la presentación del vestido este jueves en Madrid. A la izquierda, el microordenador de Intel. A la derecha, las diseñadoras Ezra+Tuba.A la izquierda, el microordenador de Intel. A la derecha, las diseñadoras Ezra+Tuba. A la izquierda, el microordenador de Intel. A la derecha, las diseñadoras Ezra+Tuba. / Intel El Butterfly Dress está equipado con ocho servomotores (motores auxiliares que aumentan automáticamente la energía disponible cuando conviene) y un sensor untrasónico de proximidad, capaz de percibir a qué distancia se encuentran otros objetos respecto al vestido, que además cuenta con baterías recargables de litio.


Según la marca, el vestido está creado a partir de un "lujoso tejido Jacquard entretejido con fibras Lurex metalizadas" y adornado con más de 30 mariposas. Todos los componentes electromecánicos del vestido (con excepción de los servomotores) han sido creados a mano específicamente para este proyecto. Para vestidos de novia Las mariposas salen volando en el momento en el que sensor de proximidad del vestido detecta un objeto a menos de 30 cm de distancia del vestido. Se ha creado en una talla británica 6 (equivalente a la talla 36 española), pesa 8 kilos y las baterías ofrecen una duración aproximada de 40 minutos, dependiendo de la intensidad del uso. García ha señalado que aunque el vestido no está a la venta, ya han sido varias las mujeres que se han puesto en contacto con el taller de Ezra+Tuba para conseguir un vestido de novia con esta tecnología para el día de su boda.